Se denuncia el colapso de las guardias hospitalarias y el deterioro del sistema de salud pública, al que califican de "roto". Se menciona la falta de personal y la sobrecarga laboral, con enfermeros trabajando horas extra y fines de semana.
Los testimonios de madres de pacientes del Hospital Garrahan evidencian la falta de insumos básicos como pirona y frazadas, y problemas con la calefacción, obligando a las madres a compartir camas con los pacientes internados por el frío.
Se destaca que el sistema público está absorbiendo pacientes derivados del sistema privado y de obras sociales caídas, agravando la situación de colapso ante los recortes presupuestarios.