Martín, quien se define como fotógrafo y publicista, relata cómo su amor por los paisajes de Villa La Angostura lo llevó a quedarse a vivir allí. Comenzó trabajando en hotelería, en el Hotel Correntoso, conocido por albergar el río más corto del mundo.
Posteriormente, incursionó en la gastronomía con su restaurante "Brusqueta" y, ante la demanda de los clientes, expandió su oferta a la hotelería y finalmente al glamping, creando una experiencia completa que integra alojamiento, comidas y contacto con la naturaleza.