Cuba advirtió sobre un posible "baño de sangre" si Washington invade la isla, mientras EE.UU. impuso sanciones contra la agencia de inteligencia cubana y sus dirigentes.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel defendió el derecho de la isla a defenderse, en medio de reportes sobre la adquisición de drones militares de Rusia e Irán. Se especula que EE.UU. evalúa una acción militar para derrocar al gobierno comunista.
Trump considera a Cuba una amenaza excepcional para la seguridad nacional, cortó el suministro de petróleo venezolano y amenaza con sanciones a quienes vendan combustible a la isla, que enfrenta un embargo desde 1962.