Se profundiza el análisis sobre los subsidios a servicios como agua, luz y gas, señalando que su estructura se volvió perversa y generó un déficit millonario. Se critica la distribución inequitativa de estos subsidios, que beneficiaban a sectores pudientes mientras el resto del país pagaba tarifas elevadas.
Se cuestiona la forma en que se salieron de este sistema, calificándola de "payasada" y criticando la falta de una estrategia clara. Se menciona que, si bien hubo momentos en que los subsidios fueron necesarios, la clase política no supo cómo desmantelar el sistema de manera adecuada, llevando a la situación actual de desinversión y deterioro de los servicios.