La Paz, Bolivia – Se vive un clima de tensión en la capital boliviana tras una jornada de protestas, saqueos y detenciones. Las manifestaciones, originadas en El Alto, una ciudad densamente poblada y económicamente desfavorecida, buscan llegar a la Plaza Murillo, sede del Palacio Presidencial.
Los manifestantes, compuestos por campesinos y obreros, denuncian el incumplimiento de promesas electorales por parte del gobierno actual. Si bien algunos ciudadanos de La Paz expresan resignación ante la recurrencia de conflictos, otros manifiestan preocupación por el desabastecimiento y la especulación de precios.
La crisis económica, marcada por una inflación anual estimada en un 20%, se entrelaza con la política. Se menciona la posible influencia de Evo Morales en las protestas, aunque los manifestantes en El Alto niegan su participación directa, atribuyendo el descontento a la gestión gubernamental. La situación se agrava por la escasez de combustible y alimentos básicos como el pollo y los lácteos, con precios que se duplican o triplican en algunos casos.
La corresponsalía de A24 en La Paz reporta la dificultad para conseguir productos básicos en comercios y supermercados, que en algunos casos se encuentran vacíos. La economía informal predomina en la ciudad, y los precios de los pasajes y alimentos, si bien parecen bajos en comparación con otras monedas, representan un alto porcentaje del salario promedio boliviano, que ronda los 300 dólares mensuales.