La protesta en Bolivia se origina por la mejora de la calidad de vida, abordando crisis de combustible y alimenticia. Los manifestantes piden al gobierno que recapacite y modifique el plan económico, señalando que el pueblo está sufriendo.
Se expresa decepción hacia el vicepresidente Edman Lara, quien prometió bonos para los humildes y ancianos pero no cumplió, y se menciona que aún no ha asumido plenamente su rol.