Bolivia atraviesa una severa crisis institucional y enfrenta bloqueos de rutas que paralizan la logística del país. Las protestas, que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, han dejado más de 127 detenidos.
El gobierno boliviano denunciará la situación ante la comunidad internacional, calificándola como un atentado a la democracia. Washington ha ratificado su apoyo a la gestión de Paz para restablecer el orden.
Ante este escenario, la OEA convocó una reunión extraordinaria para analizar la crisis política, los derechos humanos y la estabilidad regional.