Existe una creciente preocupación global por la concentración de minerales críticos y tierras raras en China, esenciales para la industria armamentística, de inteligencia artificial, y la transición energética.
Estos minerales son fundamentales para la fabricación de tecnologías modernas como teléfonos celulares, baterías, vehículos eléctricos, radares, misiles y satélites.
La dependencia mundial de China en el procesamiento y refinado de estos recursos es un tema central en la geopolítica actual, con implicaciones para la economía, la energía y la defensa del siglo XXI.