Según la defensa de Míapi y Ramírez, tras la inspección ocular y las cámaras Gessel, todos coincidieron en que Loan estuvo en el naranjal con ellos y Benítez jugando. Sin embargo, al decidir regresar, Míapi notó la ausencia de Loan.
En ese momento, Benítez se dio cuenta de que el niño desaparecido era su sobrino Loan. Míapi se enteró de su nombre entonces, ya que no lo había visto antes. La reacción inmediata fue volver a buscarlo en el monte.
Se mencionó que el almuerzo se realizó en la casa de la abuela Catalina, y que los niños comían en una mesa aparte. La defensa sostiene que sus clientes no tuvieron relación con la desaparición y que se les imputa erróneamente la sustracción y ocultamiento del menor.