El partido entre Boca Juniors y Cruzeiro por la Copa Libertadores tuvo un final cargado de tensión y polémica arbitral. A los 9 minutos adicionales, el árbitro Valenzuela cobró una mano de Delgado en el área, invalidando un posible gol y manteniendo el marcador 1 a 1.
La decisión generó fuertes protestas en el equipo local, que reclamaba un criterio similar en una jugada posterior sobre Romero. Los jugadores de Boca, como Merentiel y Paredes, expresaron su calentura y disconformidad con el arbitraje, sintiendo que el equipo dejó todo en la cancha y generó ocasiones claras de gol.
El arquero de Cruzeiro, Otavio, fue la figura destacada del encuentro al atajar múltiples remates, incluyendo uno de Leandro Paredes que se convirtió en gol. A pesar de la controversia, el resultado final de 1 a 1 deja a Boca con posibilidades de clasificar a octavos de final si gana su próximo partido contra Católica.