Una tensa situación se vivió en el partido del Inter Miami, donde la barra brava del equipo increpó a los jugadores, incluido Lionel Messi, exigiendo un saludo al finalizar el encuentro.
Los aficionados, autodenominados "la familia", expresaron su enojo porque los futbolistas no se acercaron a saludarlos tras la victoria 2-0 ante Portland. Messi, visiblemente confundido, preguntó qué estaban cantando.
La barra aduce que los jugadores no les dedican gestos de reconocimiento, lo que generó malestar y cánticos de reproche hacia el equipo.