El segmento analiza la creciente inestabilidad en la región del Sahel, marcada por golpes de estado y la expansión del yihadismo, así como la influencia de actores internacionales como Rusia. Se destaca la formación de la Alianza de Estados del Sahel, un pacto defensivo entre Mali, Níger y Burkina Faso, caracterizado por su rechazo a Occidente, especialmente a Francia, y su acercamiento a Rusia.
Se rememoran los eventos de 2012 en Mali, clave para entender el conflicto actual, que se intensificó tras la caída de Muamar Gadafi en Libia. La rebelión tuareg y el retorno de combatientes armados aceleraron la guerra civil en Mali. El país ha sufrido golpes de estado en 2020 y 2021, llevando al poder a la actual junta militar.
La expansión del yihadismo en el Sahel es una preocupación para Europa, temiendo un aumento de la migración. Sin embargo, se subraya que el fundamentalismo no es la única causa; la erosión de la soberanía estatal, el crecimiento de economías ilegales, el narcotráfico y las tensiones geopolíticas globales también contribuyen a la inestabilidad. La presencia de Rusia y la huella colonial de potencias como Francia son factores relevantes.
Se menciona la cooperación de las juntas militares de Mali y Níger con Rusia, que ha expandido su presencia en África a través del grupo Wagner, ahora absorbido por el Ministerio de Defensa ruso y rebautizado como África Con. Se estima que Rusia podría tener hasta 2.500 mercenarios en Mali.