La región del Sahel es una de las más inestables del mundo, considerada el epicentro del terrorismo global y marcada por golpes militares. Desde 2020, varios países de la región han experimentado levantamientos, popularizando el concepto de "cinturón golpista". Los estados enfrentan una erosión de soberanía ante actores no estatales que controlan recursos, rutas y territorios, generando zonas sin ley atractivas para el crimen organizado.
Níger, Mali y Burkina Faso, gobernados por juntas militares, formaron en 2023 la Alianza de Estados del Sahel, caracterizada por su rechazo a Francia y su acercamiento a Rusia. La población muestra desesperación con la presencia francesa, mientras celebra la influencia rusa, evidenciada en Burkina Faso tras la partida de la antigua potencia colonial.