Rusia lanzó un nuevo ataque combinado de gran magnitud contra territorio ucraniano, utilizando 22 misiles y 524 drones de larga distancia.
La región de Dnipropetrovsk y su capital, Dnipro, fueron el principal objetivo, pero el ataque también se dirigió a las regiones de Odessa, Chernihiv y Zaporilla.
Este ataque ocurre en el marco de una guerra que lleva cuatro años, donde Rusia no puede perder y Ucrania no puede ganar, a pesar de contar con un ejército experimentado y armas modernas. Rusia ha estado asestando golpes duros, especialmente contra la población civil.