En Bolivia se observa una resistencia corporativa contra el gobierno democrático, similar a la que se enfrentó en Argentina contra el gobierno de Milei. Organizaciones de trabajadores y mineros, así como los "ponchos rojos", muestran un fuerte corporativismo y exigen beneficios al Estado.
Se compara la situación con la de Milagro Sala en Jujuy, quien gobernaba de facto y fue finalmente procesada. Los "ponchos rojos", un grupo de campesinos rebeldes y violentos, se caracterizan por su resistencia y por agruparse mediante el sonido del "pututu".
Se plantea la duda sobre la legitimidad de las protestas, dado que muchas personas asisten obligadas o pagadas. La falta de presentación de Morales ante la justicia por cargos de abuso a menores agrava la crisis, mientras se buscan soluciones para evitar un conflicto mayor.