Se presentó a "Gaby", el primer robot monje budista desarrollado en Corea del Sur, destacando su rol como un símbolo del avance en la relación entre humanos y máquinas.
Durante una ceremonia budista, Gaby participó en rituales adaptados para inteligencia artificial, realizando reverencias y juntando las manos en oración. En lugar de incienso, se utilizó un sticker, y el robot respondió afirmativamente a los votos.
Se mencionó que la aparición de robots en contextos religiosos no es nueva en Asia, pero Gaby representa un avance significativo por su inteligencia artificial. Sin embargo, se planteó el debate sobre si la máquina puede ocupar espacios emocionales humanos y la posibilidad de que las personas desarrollen vínculos afectivos con estos robots, generando interrogantes éticos y morales.