En Corea del Sur se celebró la fiesta anual de las linternas de loto, que conmemora el cumpleaños de Buda. En el marco de esta celebración, se realizó un desfile en el que, por primera vez, se incluyó a un robot humanoide.
Este robot, vestido como monje, fue presentado oficialmente a la sociedad surcoreana como un nuevo integrante. El robot, que mide un metro, caminaba de forma particular y tenía luces en su rostro, simulando la vestimenta de los monjes.
Durante el desfile, el robot monje simulaba estar rezando, apoyando las manos una sobre la otra. Este evento marca un hito en la integración de la robótica en espacios sociales y religiosos, generando expectación sobre la futura convivencia entre humanos y robots.