El modelo económico de Evo Morales en Bolivia se basó en la estatización y subsidios, aprovechando el boom de precios de los commodities. Sin embargo, esta política generó una dependencia del Estado y un gasto excesivo en empresas estatales que no producían, llevando al país a una situación de ajuste.
La inversión de mil millones de dólares en tecnología de litio no ha generado resultados, y la estatización de recursos como el gas ha llevado a su agotamiento. La política de mantener el dólar barato, similar a la de Argentina, provocó la pérdida de reservas y la falta de inversión en el país.
El actual gobierno enfrenta un panorama económico difícil, con la necesidad de sostener la infraestructura y el capital privado. Se compara la situación de Bolivia con la de Argentina durante el kirchnerismo, en términos de manejo económico y sus consecuencias.