La pérdida del poder adquisitivo en Argentina se evidencia en el aumento de precios de productos básicos. Una gaseosa de litro y medio que hace un año costaba 2.600 pesos, ahora vale 3.700 pesos. Con el salario promedio formal actual, se pueden comprar 66 gaseosas menos que hace un año.
Las empanadas también han sufrido un incremento significativo, permitiendo comprar 30 unidades menos que el año anterior. Un sándwich de lomito cuesta 18.000 pesos, y un paquete de papas fritas medianas, 5.000 pesos.
Se cuestiona la veracidad de los datos económicos, con algunos argumentando que las cifras no reflejan la realidad del bolsillo argentino. La discusión se centra en si los datos son "de izquierda" o si simplemente reflejan una realidad innegable.