Se defiende el operativo "Tormenta Negra" en las villas de la Ciudad de Buenos Aires como una muestra de la presencia del Estado y la aplicación de la ley de manera uniforme en toda la ciudad.
Se argumenta que el operativo busca garantizar el orden y la igualdad ante la ley, desmintiendo críticas que sugieren un clima de "denigración a los villeros". Se enfatiza que los operativos de saturación se realizan en todos los barrios, con información de los vecinos y la colaboración de la policía y la justicia.