Se destaca un cambio en la gestión de la ciudad de Buenos Aires, donde se afirma que "el desorden no va más" y "la ley se cumple". Se menciona que la propiedad privada es respetada, las avenidas son para circular y los parques no son campamentos.
La narrativa oficialista resalta la implementación del orden y el cumplimiento de la ley como pilares de la nueva gestión, contrastando con un supuesto caos anterior en las calles y el uso de espacios públicos.