La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia sanitaria internacional debido a un nuevo brote de Bundibugyo, una variante poco común del Ébola. Se han registrado 300 casos y 88 fallecidos, concentrados en el este de la República Democrática del Congo, una zona de difícil acceso debido a conflictos armados y desplazamientos forzosos.
Aunque no se trata de una pandemia global como la del coronavirus, la OMS enfatiza la necesidad de coordinación internacional para el rastreo de contactos y el confinamiento de enfermos, dada la alta letalidad del Ébola y la importancia del seguimiento de contagios, que ocurren por contacto con fluidos corporales o material contaminado.