El predicador inicia una reflexión sobre el matrimonio, enfatizando su valor y las consecuencias de la infidelidad. Cita Hebreos 13:4 para señalar que el matrimonio debe ser considerado valioso, a diferencia de otros bienes materiales.
Advierte sobre el castigo divino para los adúlteros y quienes cometen inmoralidades sexuales, mencionando el juicio de Dios y el infierno como consecuencias según las escrituras, instando a valorar el matrimonio.