La repetición de investigaciones penales complejas que involucran a Jessica Sirio genera preocupación. A pesar de no tener una imputación formal en la causa Auke-Pichirilo, su nombre aparece recurrentemente en contextos de "dinero turbio".
El abogado de Sirio, Claudio Cazorla, enfatiza la diferencia entre una expresión de deseo en un chat privado y una solicitud de detención fiscal. Advierte sobre la "justicia mediática" y la condena social que puede surgir de las sospechas, incluso sin pruebas concretas.