Se analiza la agresividad y el uso de insultos por parte del presidente Javier Milei, especialmente en sus transmisiones en vivo (streamings). Se menciona que en un solo streaming se contaron 53 insultos, y en otro, 192.
A pesar de que se había indicado que había bajado el tono, se afirma que ha vuelto a ser agresivo. Se lo describe como un personaje que mantiene esta actitud desde su campaña electoral, y que los momentos de mayor tranquilidad son solo pinceladas de un pragmatismo estratégico.