Marianela, una habitante de la isla, vive de la pesca y la venta de carpinchos en condiciones de extrema precariedad. La sequía, que se extiende por más de tres años, ha afectado gravemente la actividad pesquera al reducir el caudal del río y provocar la migración de los peces.
Debido a la falta de luz en la isla, Marianela debe trasladarse a la casa de su hija para poder ver el programa y asistir a sus controles médicos. Sufre de problemas cardíacos e hipertensión y se atiende en el hospital público, ya que no cuenta con obra social.
Su esposo, pescador desde hace más de 45 años, enfrenta dificultades para obtener ingresos estables, ya que la cantidad de pescado varía y no se puede fijar un precio fijo. A pesar de las adversidades, Marianela muestra una notable resiliencia.