El fin de la moratoria previsional y el aumento del trabajo en negro impactan negativamente en la posibilidad de jubilación de miles de argentinos.
Casi el 60% de los jubilados actuales utilizó alguna moratoria para poder acceder al beneficio, lo que demuestra la importancia de estas medidas ante la falta de aportes suficientes.
La ley vigente exige 30 años de aportes, un requisito que se vuelve casi imposible de cumplir para muchos trabajadores debido a la alta informalidad laboral (más del 50% en negro) y la precariedad del empleo.
Como alternativa, se menciona la Prestación Universal de Adultos Mayores (PUAM), que otorga el 80% de una jubilación mínima sin exigir aportes pero con un filtro socioeconómico, aunque no genera derecho a pensión por fallecimiento.