Ante la escasez de agua superficial, Ciudad del Cabo ha comenzado a explotar un vasto acuífero subterráneo descubierto bajo la Montaña de la Mesa, con una capacidad estimada de 50 mil millones de metros cúbicos. La existencia de este reservorio depende directamente del fenómeno del "mantel" de nubes.
Científicos como Jenny Day y su hija Belinda, bióloga, investigan el impacto ecológico de esta extracción. Evalúan cómo afecta a las corrientes de agua y a los ecosistemas únicos que albergan, compuestos en su mayoría por especies endémicas. El monitoreo de la biodiversidad en estos riachuelos es clave para detectar cualquier alteración causada por la extracción.
La extracción de agua del acuífero plantea la preocupación de agotar un recurso que podría haber tardado millones de años en acumularse, especialmente si se extrae más de lo que se repone. La sostenibilidad de este recurso hídrico es un desafío crucial para la metrópolis.