Desde la perspectiva de Estados Unidos, un gobierno hostil en Cuba representa una amenaza inadmisible, especialmente considerando la proximidad geográfica y la reactivación de acuerdos de armas con Rusia.
Se plantea que, bajo la administración de Trump, Cuba debe rendirse o cambiar de régimen, ya que la isla tiene la capacidad de generar problemas en el Mar Caribe y podría, en un escenario extremo, bloquear la zona.