Se critica la persecución y el deterioro de la democracia bajo el gobierno actual, ejemplificado con la proscripción de Cristina Kirchner como presidenta del Partido Justicialista. Se compara la situación con la de Perón, destacando cómo la experiencia política puede generar entusiasmo y posterior desencanto.
Se reflexiona sobre la percepción del peronismo a lo largo del tiempo, mencionando la desconexión en los 90 y la reconexión a partir de Néstor y Cristina Kirchner. Se observa un interés renovado en figuras del pasado peronista, especialmente entre los jóvenes, que redescubren los logros de gobiernos anteriores como la creación de universidades públicas y el acceso a la salud y tecnología.