Se argumenta que las internas dentro del gobierno no deben ser vistas como un obstáculo, sino como parte natural de una "discusión democrática" y "pasional".
Se compara la situación actual con gobiernos anteriores, como el de Cambiemos, señalando que las internas siempre han existido y que el actual Congreso funciona de manera "aceitada", logrando mayorías significativas.
Se prefiere una "interna ruidosa y a la cara de la sociedad" antes que una oculta, y se destaca la evidencia de gestión como la generación de empleo, la baja de la inflación y los avances en tratados internacionales.