El programa discute cómo el uso excesivo de pantallas y videojuegos en la infancia afecta el desarrollo de habilidades motoras y sensoriales.
Los panelistas comparan los juegos actuales con los de su época, donde se priorizaban actividades físicas como andar en bicicleta, jugar a la bolita o al elástico, las cuales requerían coordinación, cálculo de distancia y cálculo de fuerza.
Se explica que los juegos de pantalla generan dopamina, un placer a corto plazo, mientras que las actividades físicas liberan serotonina y endorfinas, proporcionando un placer más duradero y beneficios para el cerebro.
Se enfatiza la importancia de desarrollar patrones motores en la infancia, ya que estos se instalan de forma natural y facilitan el aprendizaje de nuevas habilidades a lo largo de la vida.