Roland, corresponsal en Nueva York, y Christian Martin debatieron sobre la personalidad y el alma de la ciudad.
Roland describió a Nueva York como un lugar artificial y sin alma, contrastando con la idea de ciudades con carácter propio.
Como ejemplo de la arquitectura moderna y el valor que se le da a las propiedades, mencionó el edificio más delgado del mundo, con departamentos de 45 millones de dólares.
A pesar de las críticas, Roland invitó a Martin a disfrutar de un picnic en Central Park, mostrando un lado más relajado de la ciudad.