La creciente demanda de agua en Ciudad del Cabo, con sus actuales 5 millones de habitantes, ha superado la capacidad de los embalses construidos por los colonos holandeses. La ciudad estuvo al borde del "día cero" en 2018 debido a la escasez de agua, una situación agravada por el cambio climático y el crecimiento urbano.
Los colonos holandeses aprovecharon las corrientes de agua de la montaña para abastecer a la ciudad, desviándola a través de canales. Sin embargo, a medida que la urbe crecía, el suministro se volvió insuficiente. Expertos en ingeniería hidráulica evalúan la viabilidad de utilizar túneles históricos del siglo XVIII para el abastecimiento, aunque su restauración resultaría costosa.