En diciembre de 2025, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tomó la drástica medida de quitar los subsidios a los combustibles, lo que provocó un aumento del 86% en la nafta y del 160% en el diésel. El rechazo nacional fue tal que debió derogar el decreto 15 días después, el 12 de enero de 2016.
Esta política de subsidios es comparada con el kirchnerismo en Argentina, agotando un modelo económico basado en la exportación de gas. Bolivia, que fue el segundo reservorio de gas más importante de Sudamérica, vio caer sus reservas y su PBI desde 2014. Actualmente, el país enfrenta una crisis social global que afecta a todos los sectores, incluyendo el desabastecimiento de alimentos, bebidas y combustible.