La escasez de agua en Ciudad del Cabo, exacerbada por el cambio climático y el crecimiento urbano, ha llevado a la exploración de recursos hídricos subterráneos. La ciudad estuvo al borde del "día cero" en 2018, evitando la catástrofe gracias a medidas de racionamiento.
Se ha descubierto un vasto acuífero a varios kilómetros bajo la Montaña de la Mesa, con un potencial de 50 mil millones de metros cúbicos de agua, cuya existencia depende del fenómeno del "mantel" de nubes. La extracción de esta agua, que se inició tras la sequía de 2018, plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo y el impacto ambiental.
Expertos como Jenny Day y su hija Belinda investigan los efectos de la extracción en los ecosistemas de los cursos de agua, donde reside una alta proporción de especies endémicas. El monitoreo de la biodiversidad, a través de pequeños peces e invertebrados, es crucial para evaluar la salud de estos ecosistemas y determinar el impacto de la extracción de agua subterránea.
El concepto de "servicios ecosistémicos" busca cuantificar el valor económico de estos recursos naturales, demostrando que la ecología y el progreso pueden coexistir. El valor del agua limpia y los beneficios que aportan los ríos y sus ecosistemas son esenciales para la vida y diversos sectores económicos, aunque su cuantificación monetaria resulte compleja.