Se critica duramente al presidente Javier Milei, calificándolo de "hijo de puta" y acusándolo de querer "hacer mierda al país". Se le asocia con el marxismo y el satanismo, planteando que sus acciones van en contra de los valores tradicionales.
Se advierte que si los argentinos se dejan llevar por "operaciones" y "estupideces", el país terminará mal. Se le acusa de querer instaurar un modelo que llevará a la perdición, en contraposición a un supuesto "paraíso".