Se describen los vestuarios de la comparsa, que representan un sueño donde el soñador interactúa con personajes como niños monstruosos y figuras que controlan el tiempo, representando la dualidad entre el tiempo real y el onírico.
Se utilizan telas de terciopelo y colores dorados para los personajes triunfadores del cementerio, simbolizando la búsqueda de glorias terrenales. Los músicos llevan relojes en sus trajes para enfatizar la relatividad del tiempo.