José Colina, un venezolano que huyó de su país hace 23 años debido a persecución política, se encuentra en un limbo migratorio en Estados Unidos tras la suspensión de su Estatus de Protección Temporal (TPS) por la administración Trump, luego de habérsele concedido bajo el gobierno de Joe Biden.
Colina, quien ha residido en EE.UU. por más tiempo del que vivió en Venezuela, argumenta tener "arraigo" y "raíces" en el país norteamericano. Dirige un negocio de entrega de comidas y lidera una asociación para proteger a exiliados políticos venezolanos.
Critica la hipocresía del gobierno estadounidense, señalando la contradicción entre las declaraciones sobre las condiciones en Venezuela y las acciones tomadas respecto al TPS. Colina afirma que la situación bajo la administración Biden fue "desastrosa" y expresa preocupación por la falta de certeza sobre la situación migratoria de miles de venezolanos.
La comunidad venezolana en Doral, Miami, enfrenta la colaboración entre autoridades locales y el servicio de inmigración, lo que aumenta su vulnerabilidad. Cerca de 600.000 venezolanos han visto su estatus migratorio cambiar drásticamente, volviéndose vulnerables tras la suspensión del TPS. La TPS Alliance está impugnando esta decisión en los tribunales.
Voluntarios venezolanos, muchos de ellos profesionales como abogados y profesores, buscan destacar su contribución a la sociedad estadounidense y evitar la estigmatización. Señalan que más del 48% tiene estudios universitarios y que sus hijos tienen una alta tasa de incorporación académica. Argumentan que la salida de estos inmigrantes calificados podría afectar el mercado laboral estadounidense.