Se comenta la experiencia de Tití Fernández al besar la Copa del Mundo, mencionando que pesa ocho kilos y que a Messi lo habían cambiado la copa por una réplica.
Relata cómo le pidió a Messi besar la copa, y este, a través de Daddy (el masajista), se la hizo traer para que él pudiera cumplir su deseo.
Se destaca la calidad de Messi, comparándolo con los vinos que mejoran con el tiempo, y se expresa confianza en la selección argentina para la próxima Copa del Mundo.