Ocho años de sanciones estadounidenses han paralizado la economía iraní, y la actual guerra regional agrava la situación con negocios cerrados e inflación disparada.
Sanlu, director de una agencia de viajes en Teherán, relata cómo su negocio perdió clientes extranjeros tras el restablecimiento de las sanciones en 2015.
Hoteles, complejos turísticos y la industria de viajes en general sufren pérdidas significativas debido a la ausencia de turistas. La situación se agrava con el aumento de los costos de transporte y los precios de frutas y verduras.
A pesar de las dificultades, los residentes de la isla de Hormuz se niegan a abandonar su hogar, confiando en Dios y resistiendo la presión económica y la inseguridad.