El gobierno ruso ha reducido su proyección de crecimiento del PIB para 2026 al 0,4%, una disminución de casi un punto porcentual respecto a la previsión de septiembre (1,3%). El Kremlin atribuyó esta revisión a la volatilidad de los mercados internacionales.
A pesar de las declaraciones oficiales, persiste la incertidumbre sobre el impacto real de las sanciones de Estados Unidos y Europa en la economía rusa, un factor cuya magnitud es difícil de determinar.