Un periodista, Rodrigo Porto, intenta arrancar un auto antiguo en Rosario, con la ayuda de Ignacio, quien le da instrucciones sobre el uso de la "matraca".
Tras varios intentos y con esfuerzo físico, logran poner en marcha el vehículo, lo que genera alivio y satisfacción en el conductor.
Se resalta la dificultad del arranque y se celebra el éxito, identificando al auto como el primero de Rosario.