Una mujer comparte su experiencia de separación tras 17 años de relación, destacando la dificultad de la decisión a pesar de la incomunicación y las dificultades que venían atravesando. Señala que el amor no ha desaparecido, sino que se ha transformado en un vínculo filial, priorizando el bienestar de su hija Lola.
Detalla que la separación ha sido un proceso progresivo, incluso conviviendo temporalmente bajo el mismo techo y compartiendo vacaciones familiares. Subraya la importancia de mantener una buena relación y dar un buen ejemplo a su hija, explicando la situación con un lenguaje adaptado a su edad.
La entrevistada lamenta las especulaciones y rumores sobre terceros que surgieron tras la separación, calificándolos de inventos y destacando que la ruptura se debió al desgaste de la pareja. Resalta que la separación, aunque dolorosa, ha sido beneficiosa para ambos, permitiéndoles mejorar su estado físico y anímico, y fortalecer su vínculo como co-padres.