El precio del crudo Brent superó los 138 dólares por barril, y el precio de referencia del gas casi se duplicó en pocas semanas, afectando a Europa que había reducido su dependencia del gas ruso pero ahora depende del gas natural licuado (GNL), que también es escaso.
Mientras Estados Unidos compra menos a China y Europa a Rusia, otros países se benefician de esta situación, manteniendo o aumentando sus compras.