El programa inicia con un mensaje sobre cómo los mensajes que recibimos pueden traer alegría o tristeza. Se enfatiza que al presentar las tristezas a Dios, Él tiene el poder de transformar la maldición en bendición.
Se dirige un mensaje a quienes se sienten deprimidos, angustiados o sin fuerzas, invitándolos a prestar atención a las palabras que se compartirán.
Se afirma que Jesucristo es omnipresente y está con todos, sin importar la distancia.