El mensaje de la misa se centró en la ascensión de Jesús como un vínculo vivo y la importancia de seguir su ejemplo y enseñanzas. Se destacó que las huellas de Jesús se encuentran en la Virgen María, los santos y en las personas comunes que viven según el Evangelio.
Se enfatizó que, con el apoyo y la oración de quienes viven según el Evangelio, es posible aprender a ascender día a día hacia el cielo, enfocando los pensamientos en lo verdadero, justo y amable, y poniendo en práctica lo aprendido para hacer crecer la vida divina recibida en el bautismo.
El Papa Francisco fue mencionado como una figura que resalta la importancia de los "santos de la puerta de al lado", personas comunes que viven su fe en la vida cotidiana.