La retirada de mercenarios rusos de Kidal, una ciudad estratégica en el norte de Mali, representa un revés para la junta militar y para las fuerzas rusas que habían ayudado a recuperar la ciudad en 2023. El ataque se suma a una ofensiva insurgente más amplia que ha extendido el conflicto a otras partes de Mali, incluyendo la capital, Bamako, donde murió el ministro de defensa, Sadio Camara.
Los rebeldes detrás de estos ataques son principalmente el grupo yihadista vinculado a Al Qaeda y el Frente de Liberación de Azawad (FLA), compuesto por tuaregs que exigen autonomía o independencia para sus territorios históricos. El conflicto se remonta a 2012, exacerbado por la caída de Gaddafi en Libia, que permitió a tuaregs armados regresar a Mali, iniciando una nueva insurgencia.