Ocho años de sanciones estadounidenses y la reciente escalada de tensiones regionales han paralizado la economía iraní, provocando inflación descontrolada y dificultades para la población.
Empresarios como Sanlu, dueño de una agencia de viajes, han visto sus negocios gravemente afectados, con hoteles y complejos turísticos vacíos. La incertidumbre sobre un posible acuerdo con Estados Unidos genera sentimientos encontrados, dada la desconfianza histórica.
Economistas como Sadlay Lass señalan que los intentos de Occidente por doblegar a Irán han fracasado, y la resistencia es la única opción. Se espera que nuevas políticas económicas y la apertura de rutas comerciales impulsen la recuperación.