Una fuerte interna política se desató en el gobierno, con dos facciones principales enfrentadas por el poder y los recursos.
Por un lado, el sector de Santiago Caputo, identificado con los libertarios de origen, y por otro, el espacio que responde a los Menem, a quienes se señala como la pata peronista del gobierno.
Las tensiones escalaron a raíz de críticas cruzadas y la presunción de que los Menem buscarían avanzar sobre organismos clave controlados por Caputo, como áreas recaudadoras, de inteligencia y de comunicación.
La disputa se agudizó con la aparición de una cuenta anónima que atacaba al gobierno y a la figura de Toto Caputo, lo que llevó a sospechas de que el propio Santiago Caputo, controlando la SIDE, podría estar detrás de operaciones de desprestigio contra los Menem.